tu esposa, te roba y yo tengo la prueba
Tu esposa te roba y yo tengo la prueba
—Señor… su esposa le roba, y yo tengo la prueba —dijo Mariana, la sirvienta, con la voz temblorosa.
El señor Ricardo levantó la mirada, molesto. —¿Cómo te atreves a decir algo así?
—Porque lo he visto… muchas veces —respondió ella, sacando un pequeño sobre.
Dentro había fotos y notas: dinero tomado del despacho, joyas escondidas, recibos a nombre de otra persona. Todo señalaba a la señora Elena.
—No puede ser —susurró Ricardo, negando con la cabeza.
En ese momento, Elena entró al salón. —¿Qué sucede aquí?
Mariana respiró hondo. —Dígale la verdad, señora… yo misma la vi tomar el sobre con dinero esta mañana.
El silencio cayó como un golpe.
—¿De qué habla esta mujer? —respondió Elena, nerviosa.
Ricardo colocó las pruebas sobre la mesa. —Explícame esto.
Elena dudó, su rostro cambió, y finalmente bajó la mirada. —Yo… solo tomé un poco… pensaba devolverlo…
Mariana apretó sus manos. No lo hacía por venganza, sino por justicia.
Ricardo cerró los ojos, herido. No era el dinero lo que dolía… era la mentira dentro de su propio hogar.
Y aquella noche, la verdad rompió algo que jamás volvería a ser igual.

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