LA CRIADA DE LA CASA
LA CRIADA DE LA CASA El agua jabonosa cubría casi por completo los platos apilados en el fregadero de mármol. El olor a comida recién servida todavía flotaba en el aire, mezclado con el perfume caro de los invitados que llenaban la sala. Valeria llevaba más de dos horas lavando. Dos horas escuchando risas. Dos horas oyendo brindis. Dos horas viendo cómo todos disfrutaban la celebración mientras ella permanecía atrapada frente a aquella montaña de platos sucios. Se llevó una mano a la espalda. El embarazo avanzaba rápidamente y cada movimiento comenzaba a dolerle. Intentó contener las lágrimas. No quería llorar. No delante de todos. No otra vez. Pero aquella noche había sido demasiado. La voz de su suegra resonó desde la sala. —¡Valeria! ¡Todavía faltan las bandejas! Los invitados fingieron no escuchar. Como siempre. Valeria cerró los ojos. A veces sentía que había desaparecido. Que ya no era una persona. Que para aquella familia únicamente existía cuando neces...
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