"El hombre del banco"
Cada otoño el hombre vuelve al mismo banco del parque donde espera inmóvil mirando hojas caer lentamente recuerda aquella tarde cuando Lucía corrió riendo y nunca regresó desde entonces solo llora allí siempre callado hoy también vuelve triste otra vez.
Han pasado veinte años pero la culpa sigue mordiendo su pecho cada madrugada piensa que soltó su mano demasiado pronto y escucha todavía aquel grito perdido entre ramas frías del parque vacío sin respuesta ninguna jamás en sueños oscuros aún.
Nadie conoce su nombre los vecinos solamente dicen que pertenece al banco como musgo viejo algunos dejan flores otros murmuran rezos al verlo temblar bajo lluvia esperando perdón imposible llegar alguna tarde silenciosa más otra vez allí sentado solo quieto.
Ese otoño una niña apareció frente a él con abrigo rojo trenzas negras y ojos serenos iguales a los de Lucía ella sonrió despacio mientras el viento callaba todo alrededor por un instante entero sin miedo alguno allí quietos ambos.
Se sentó junto a él sin pedir permiso como si siempre hubiese sabido dónde encontrarlo luego tomó su mano arrugada y preguntó por qué lloraba cada año mirando caminos vacíos del parque antiguo tan solo aquí hoy señor mío dime.
El hombre quiso mentir pero la voz murió en su garganta entonces confesó que por orgullo discutió con su esposa y descuidó a Lucía segundos fatales nada volvió después jamás desde aquella tarde terrible para siempre en silencio roto hoy.
La niña escuchó tranquila luego señaló el lago cercano donde nadaban hojas doradas dijo que nadie desaparece mientras alguien recuerde su risa y perdone sus errores más hondos también puedes respirar otra vez si aceptas vivir ahora señor triste aquí.
Temblando él preguntó quién era realmente la niña sonrió de nuevo y respondió solamente soy quien vino a devolverte lo que perdiste esperanza después besó su frente con ternura breve y miró lejos sin hablar más jamás allí quieta luego.
Cuando levantó la vista ya no estaba solo quedaba una cinta azul igual a la de Lucía por primera vez lloró sin culpa respiró hondo y dejó libre el banco hasta próximo otoño llevando paz dentro del pecho por fin.

Comentarios
Publicar un comentario